LA VENGANZA DEL DRAGÓN

 

Una de las consecuencias mayores de la caída del Imperio Romano fue la aparición masiva de dragones., que salieron de no sabemos donde.
Esto favoreció la emergencia de santos salvadores de doncellas como el patrón de mi Cataluña natal : San Jorge, el cual tiene un aire de familia con el San Miguel de Bruselas, pero con caballo y sin alas.
En los albores del S.V, pues, un dragón devastador hacia estragos en la región y los habitantes llamaron al obispo de Cambrai que tenía gran experiencia en estos menesteres pues ya se las había visto con otro dragón en su diócesis . San Géry ya había estado antes en Bruselas haciendo limpieza de druidas, altares y otras idolatrías. Así, en buen conocedor del lugar, después de rezar, fue al encuentro del bicho y echándole su estola alrededor del cuello se lo llevó al río y lo ahogó. Quienes conozcan el Senne , que parece más bien una acequia, se dirán que allí sólo se ahogan lagartijas, pero en aquella época el rio era navegable, si señor.
Una vez el dragón muerto el santo se dirigió a un monte cercano para hacer construir una capilla a San Miguel para darle las gracias y por el camino encontró un obrero metalúrgico llamado Kromme que vivía en el lugar y que tenía un brazo lisiado doblado en la espalda por haber olvidado santiguarse al pasar por delante de una ermita y San Géry, que tenía un buen dia, lo curó. Hecho esto continuó su camino monte arriba hasta la ermita que se convertiría en templo y, más tarde, en catedral.
Después el santo se quedó a vivir en una isla pantanosa del Senne ,que llevaría su nombre, cerca de una casa merovingia llamada Bruocsella . Más tarde , en el S.VII , se elevaría un templo en su honor que fue destruido en la época napoleónica para dejar lugar a una plaza rectangular con el inevitable obelisco. Entonces empezó lo que podríamos llamar "la venganza del dragón" que si al principio no fue demasiado grave, luego terminó en lo que se llama "la bruselización"
Hoy aun podemos ir a la calle donde vivía el obrero, la Rue du Coude, que se encuentra en la Rue de la Chancellerie, y que vista desde el plano se me antoja en una posición algo inconveniente...

 

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