Do you speak English?

 

No me lo puedo creer. He llegado hasta Dover y es lo más lejos que iré en este país que hasta hoy me pareció normal. En la frontera no me encuentran “normal” a mi.


Las formalidades de aduana habían empezado en el barco, durante la travesía del Canal de la Mancha. El funcionario decidió que yo debía pasar un control médico y retuvo mi pasaporte.

Una vez en tierra el matasanos de guardia después de auscultarme tomarme el pulso y hacerme sacar la lengua decide perentoriamente que “no puedo vivir en una casa donde hay niños.”

Ya estamos en lo de siempre: las dificultades económicas. Si hubiera ido en avión con billete de ida y vuelta con reserva de hotel y con el dinero necesario para una estancia que cubriera las fechas del billete, no hubiera habido problema.

Pero tenía billete sencillo de tercera clase, el dinero justo (como siempre) y contaba con mi sueldo de chica “au pair” para pasar los tres meses que pensaba pasar allí.

Pasé la noche en una celda con otra chica a la que no recuerdo qué le reprochaban ya que estaba como un tren. O quizá era precisamente eso.