¿Se tiene una idea de las consecuencias del desplome de la fecundidad en los países desarrollados?

Estas consecuencias son múltiples y algunas de ellas ya son previsibles. De manera general, un desequilibrio demográfico entre el Norte y el Sur no podría ser visto como tranquilizador para el porvenir de la sociedad humana. El derrumbe demográfico del Norte traería ciertamente un decaimiento general en la vitalidad del conjunto de la humanidad.

Sin embargo, dos consecuencias merecen ser desprendidas, ya que se relacionan con el porvenir de Europa y en particular de Europa occidental.

a) La primera es que el derrumbe demográfico de Europa va a traer consigo poblaciones extra-europeas en sus tendencias migratorias, a pesar de la «ayuda» que intenta fijarlas en sus países de origen. Esto es particularmente cierto en lo que concierne a las relaciones entre Europa y el Magreb. Mientras que en Europa la fuerza de trabajo se contrae, la población magrebí, más joven y más fecunda, ejercerá una presión cada vez mayor sobre Europa, en particular la Europa latina. Esta población será, ya sea subempleada en su región de origen, ya sea reclutada en los circuitos de producción europeos. En los dos casos el manejo de los problemas amenaza con ser mucho más delicado, ya que la experiencia recientemente pasada muestra que Europa no se mostró muy solícita en favorecer la integración de los trabajadores magrebíes que ya se encuentran establecidos en su territorio.

b) La segunda consecuencia es con mucho la más grave; también es la menos fácilmente perceptible por todos. Esta consecuencia, sobre la que Pierre Chaunu insistió a menudo, es la extenuación de la tradición cultural y científica. En efecto, el hombre es, a fin de cuentas, el solo y único vector de cultura y de saber. La cultura, la ciencia, la moral y la religión solo se transmiten con la intervención de los hombres que las enriquecen sin cesar. La memoria de la humanidad es una memoria viva, es decir, creativa e inventiva. Los documentos escritos, los «monumentos» diversos son realidades muertas si no hay nadie ahí que los interrogue, dialogue con ellos y los enriquezca.

El mayor riesgo que corre Europa es que, a falta de hombres, la cultura se marchite. En ausencia de numeroso intercambios estimulados por una población numerosa y densa, la cultura y la ciencia corren un doble riesgo mortal: el del estancamiento repetitivo primero, y enseguida el del naufragio.

Por último, si Europa se hunde demográficamente hablando, su naufragio petrificará al Tercer Mundo en el subdesarrollo y lo colocará bajo la tutela discrecional de los Estados Unidos.

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