¿Además de las razones que ya fueron enunciadas, hay razones particulares que empujen a los cristianos a promover el respeto a la vida?

La moral cristiana se suscribe sin reserva a la «regla de oro» de la moral universal: «No hagas a los demás lo que no quieras que hagan contigo».

Además, el cristiano no se pregunta quién es digno de ser su prójimo; se pregunta cómo puede hacerse el prójimo de los demás.

En fin, el cristiano cree que las fuerzas del mal actúan en el mundo, y que es para salvar de ellas a todos los hombres por lo que Jesús vino al mundo. Por su violencia, las campañas por el aborto y la eutanasia están dirigidas y llegan al hombre, aunque están igualmente dirigidas a Dios. Impotentes para destruir a Dios, las fuerzas del mal quieren destruir al hombre que es su viva imagen desde el principio hasta el fin de su vida. Para el cristiano, todos los hombres han recibido la existencia del mismo Dios y es por eso que son hermanos. En consecuencia todo hombre debe ser no sólo respetado sino amado, porque él expresa algo de la belleza y de la bondad de Dios y porque está destinado a la vida eterna.

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