¿No hubo reticencias por parte de las compañías farmacéuticas ante las investigaciones sobre productos anticonceptivos?

En un libro publicado en 1979, Carl Djerassi explica cómo algunos movimientos organizados por los consumidores de productos anticonceptivos amenazaban con desanimar a la compañías que fabrican esos productos1. Estas mismas compañías amenazaban también con protestar ante las investigaciones que buscaban perfeccionar nuevas preparaciones anticonceptivas.

El análisis de este autor es todavía más interesante al mostrar que la intervención de los poderes públicos se volvía indispensable si se quería rodear el callejón creado por las reticencias de las compañías privadas. Con insistencia inusitada se invocaron entonces los «problemas demográficos» y se tomaron de ahí argumentos para pretender que los poderes públicos debían intervenir.

El establishment «anticonceptivo» debía encontrar el by-pass gracias a la compañía Roussel-Uclaf, que sacó provecho del apoyo del gobierno socialista francés para el perfeccionamiento de la píldora abortiva RU 486, apadrinada igualmente por la OMS.

Esta alianza entre los poderes públicos y la célebre multinacional germano-francesa sacó provecho de la experiencia de los desengaños sufridos por compañías farmacéuticas norteamericanas. Muestra cuánto pueden ser tomadas en serio las amenazas de boicot que pesan sobre las compañías privadas que producen drogas anticonceptivas.

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  1. Cfr Carl Djerassi, The Politics of Contraception, New York y Londres, Ed. W.W. Norton, 1979.

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