¿Por qué la Iglesia rechaza la anticoncepción?

Es importante distinguir siempre cuidadosamente los problemas. La anticoncepción artificial tiene por objetivo prevenir un embarazo; el aborto tiene por objetivo destruir a un niño concebido.

La Iglesia pide a las parejas no disociar sexualidad y procreación, porque sostiene que la relación conyugal es un acto humano, irreductible a un comportamiento puramente instintivo. Más precisamente, la Iglesia no aprueba los medios de contracepción artificial, porque de manera general alejan a la sexualidad de uno de sus fines más esenciales. Sin embargo, al mismo tiempo la Iglesia estimula a los cristianos a crecer en la práctica de su libertad y responsabilidad. Sexualidad, libertad y responsabilidad están, pues, englobadas en una visión integrada del hombre. Reconozcámoslo: las demandas de la Iglesia en estos campos son exigentes, como lo es todo el Evangelio.

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