El mejor medio para prevenir el aborto, ¿no es una anticoncepción eficaz?

a) Los partidarios del aborto han sembrado en la opinión pública la idea según la cual la prevención del aborto se identificaba con la anticoncepción. Ahora bien, el hábito de la anticoncepción engendra una mentalidad abortiva; si la píldora falla, se recurrirá fácilmente al aborto de desquite.

Es éste un hecho reconocido y completamente comprensible. La mentalidad anticonceptiva consiste, en efecto, en separar totalmente en las relaciones sexuales humanas el fin unitivo, es decir, la felicidad de los esposos, y el fin procreativo, es decir, la transmisión de la vida. De esto resulta por un lado que la unión física es percibida como un bien que se desea y, por otro lado, que la procreación es un riesgo que hay que evitar, o incluso un mal que se debe hacer a un lado.

La separación total entre la unión sexual y la fecundidad, es decir, la anticoncepción, es sin embargo presentada como la más grande victoria de la mujer en busca de liberación. Ahora bien, debemos darnos cuenta de que la anticoncepción sólo es interesante en la medida en que es totalmente segura. En la mentalidad anticonceptiva, esta separación debe ser lo más eficaz y lo más segura posible. De donde resultan dos consecuencias: primero, la responsabilidad del comportamiento sexual y de sus consecuencias - la transmisión de la vida- es delegada a la técnica. En seguida, en caso de fracaso anticonceptivo, se recurrirá al aborto de desquite.

b) Sin embargo, la cosa más grave que hay que hacer notar ahora es que la anticoncepción se confunde cada vez más con el aborto. En efecto, muchas píldoras actuales tienen la capacidad de producir tres efectos distintos.

Los dos primeros efectos son preventivos: impiden la concepción de un ser. El tercero es consecutivo; se ejerce a posteriori; destruye al ser concebido. Pero por razones fisiológicas evidentes uno solo de estos efectos es producido. Ora la píldora actúa a priori; ora actúa a posteriori. O bien la concepción no tuvo lugar, y el efecto es preventivo; o bien la concepción tuvo lugar, y el efecto es antinidatorio o contragestivo. Sin embargo, sea cual fuere el caso, no hay manera de saber exactamente lo que ocurre.

De esto resulta, desde el punto de vista moral, que la mujer, no sabiendo nunca con exactitud en dónde se encuentra, está totalmente despojada de toda responsabilidad moral, tanto en relación con el hijo que pudo concebir como en relación con su pareja. La eficacia total unida a la ignorancia total en que se le mantiene señala su total alienación: es objeto de un proceso químico determinado y despiadado.

c) En conclusión, uno no es lógico consigo cuando afirma que está con la anticoncepción y contra el aborto, ya que muchas preparaciones presentadas como anticonceptivas son abortivas.

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