¿Se justifica el aborto cuando el niño que se espera no es deseado?

a) No se dispone de ningún criterio para decir si un niño deseado será feliz o si un niño no deseado será mal querido o desdichado. No faltan niños imprevistos que son bien queridos; hay niños deseados que son desdichados. Los verdugos de niños desean tener hijos.

Más aún, hay que hacer notar que, incluso si ha sido deseado, el niño que sobreviene hace siempre correr un riesgo, e incluso innumerables riesgos, a sus padres y a la sociedad. Tampoco hay que olvidar que un niño deseado antes de su nacimiento puede ser percibido como indeseable una vez que ha nacido, ya sea a causa de su evolución (delincuencia por ejemplo), ya sea a causa de la evolución de sus padres (desavenencia por ejemplo). Se impone, pues, una educación para la acogida de la vida.

b) Agreguemos además que en algunos meses de embarazo la sicología de la madre pasa casi siempre de la contrariedad a la aceptación y de la aceptación al amor. El deseo de un hijo no termina en el estadio en que toma forma al inicio del embarazo; este deseo progresa, madura. Probablemente no todos nosotros fuimos deseados; sin embargo, estamos seguros de haber sido acogidos.

Por otro lado, la estructura natural de acogida, para el niño, es la pareja unida, en la cual dos seres humanos constituyen una familia, es decir, forman un proyecto que comprende duración, fidelidad, confianza, para enfrentar juntos lo imprevisto. Debe desarrollarse un clima favorable a la acogida en la sociedad actual, en la que a menudo se disuade a la pareja de proyectar y de procrear, o incluso se culpabiliza a quienes tienen hijos.

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