¿No se debe temer una ingerencia de la moral en el ámbito científico?

La actividad científica es un comportamiento típicamente humano; por esta razón, como todo comportamiento humano está subordinada a normas morales. Al igual que todo hombre, el sabio es un ser moralmente responsable. Hay que denunciar el mito de la autonomía de la ciencia llevada hasta la amoralidad científica. Si no, se llega a una situación en la que, o bien, el sabio saca argumento de su saber y de su saber hacer para imponerse a los demás, o bien se pone a sueldo de jefes políticos que se sirven de ellos. El gobierno de los hombres no podría volver a una tecnocracia médica.

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