¿Es, pues, necesario mantener la represión contra el aborto?

El niño no nacido tiene necesidad de una protección jurídica eficaz y es por esta protección por la que trabajan particularmente algunos políticos y juristas. Es necesario que el derecho de todo ser humano a la vida sea garantizado por la ley y que la falta de respecto a este derecho sea castigada. Hay, pues, que dejar vivir y castigar severamente a aquéllos que impiden a los demás vivir.

No obstante, si la disuasión es necesaria e indispensable, también es insuficiente. El problema no es castigar el aborto sino ayudar a las mujeres en apuros; incluso crear condiciones tales que la espera de un niño sea lo menos posible motivo de angustia.

No hay, pues, que confundir los objetivos: disuadir y ayudar. Alguien reprochaba un día a la Madre Teresa de Calcuta no escolarizar lo suficiente a los niños de quienes ella se ocupa. "Yo les doy de comer», respondió; «a usted le toca hacer el resto». Dar de comer, permitir vivir: es la tarea primordial, que no dispensa a los demás. El problema no es entonces solamente ayudar a ciertos niños a escapar del aborto, sino crear una sociedad en donde todos los niños puedan ser acogidos. Hay que castigar a los malos choferes, pero hay que prevenir los accidentes de carretera.

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