¿A pesar de todo, no es acaso poco creíble que aquellos que perfeccionaron y comercializaron métodos muy eficientes de aborto químico sean totalmente insensibles a las lecciones del pasado?

El fenómeno de la damnatio memoriae, la condenación de la memoria, es característico de todos los grupos que tienen mala conciencia.

a) Se borra primero el pasado porque se tiene vergüenza de él; antiguas potencias imperiales secuestran aún archivos relativos a sus conquistas; algunas colonias que obtuvieron su independencia desde hace tiempo, han destruido la casi totalidad de los documentos relativos a la esclavitud.

Pero se borra también el pasado porque se tiene miedo de él, por el hecho de que puede aclarar el presente y permitir juzgarlo. Este miedo es particularmente frecuente en sociedades con fuerte connotación totalitaria. Mao Tse-tung purgó la historia de la cultura china porque los chinos de la China comunista habrían encontrado en ella mucha materia que les permitiría desmitificar la ideología del Gran Timonel.

El conocimiento del pasado y su evocación son reprimidos porque permiten el acceso a una alarmante toma de conciencia. La reactivación de la memoria, por recuerdo de la historia, es entonces percibida como fuera de lugar, incluso impertinente, porque puede desenmascarar brutalmente las certezas mentirosas de la mala conciencia.

b) En el caso que nos ocupa, esta reactivación podría por ejemplo, venir a cuestionarse si no se estuviera efectuando un nuevo genocidio. Este genocidio ya no tendría como víctimas a aquéllas señaladas por el nazismo «histórico»; actualmente el blanco sería la inmensa multitud de pobres. El doctor Baulieu, observador tan perspicaz como directamente implicado, afirma que «de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la firma Hoechst decidió que a los países del Tercer Mundo, que representan a los verdaderos, los grandes mercados, la píldora [RU 486] se vendería a un precio muy bajo o cedida en forma completamente gratuita».

c) En el caso del laboratorio Hoechst que, con Roussel-Uclaf, produce la RU 486, el temor de esta representación del pasado fue finamente analizado por el mismo Dr. Baulieu. En una entrevista a la revista italiana L'Expresso, hacía notar: «Fueron precisamente los dirigentes de la filial americana de Hoechst quienes infectaron la opinión de la casa madre de Alemania. Hilger, su presidente, a pesar de ser un católico bávaro, nunca ha estado contra la píldora [RU 486]. Sin embargo, actualmente tiene miedo y sus temores son alimentados también por ciertos viejos fantasmas del pasado. La firma Hoechst nació después de la guerra, del desmantelamiento de la sociedad IG-Farben, el gigante industrial que, entre otros, había producido el gas para los campos de exterminio nazis. Hilger está aterrorizado ante la idea de que grupos anti-aborto desencadenen una campaña para acusar a Hoechst de seguir matando como en tiempos de Hitler.1

Si se comprende, sin duda alguna, este «terror», se comprenden menos, por el contrario, los bloqueos que limitan la percepción del mismo al presidente de la firma.

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  1. Ver el expediente de Carlo Gallucci sobre "La pillola maldetta", en L'Expresso (Roma), 20 de octubre de 1991, pp. 156-165, especialmente p. 163.

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